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Historias con Historia

Historia de un Perro 'Asesino'

 

 

 

Tal vez corro el riesgo de salirme un poco de la línea que vengo siguiendo en este blog, pero leyendo el libro "No me cogeréis vivo" de D.Arturo Perez-Reverte, encuentro un maravilloso artículo que me ha parecido que es tierno y desgarrador a un tiempo, amable y áspero a la vez.

Habla sobre la historia de una raza de perros (los Fila) y la historia de uno (Tanis) en particular. Como amante que soy de perros e historia, después de leerlo no me puedo resistir a compartirlo.

(Nota: A lo mejor no me salga tanto de mi tema. En la frase anterior he escrito dos veces la palabra "historia". ;-) )

El asesino que salvó una vida
"Se llamaba Tanis Semielfo. Thantalas, en el lenguaje de los elfos Qualinesti. Llegó a casa de Beatriz, su dueña, en Culleredo, con dos meses cumplidos, desnutrido, deshidratado, lleno de pulgas, enfermo de displasia: una desconfiada bolita gris. Ella lo cuidó sin escatimar vacunas, desparasitaciones, piensos especiales, cien mortadelos mensuales por el tratamiento durante ocho meses. Ya saben. Los que tienen perros, lo saben. Noches en vela, sobresaltos, meadillas por aquí y por allá, si no tuviera perro esto no pasaría, tus diarreas por todas partes, cabroncete, y yo partiéndome el lomo para comprarte comida y llegar a fin de mes. A cambio, lo que también saben los que saben: el misterio leal de sus ojos, su presencia callada a los pies de la cama, su fuerza tranquila, el trueno del vozarrón perruno, su pataza torpe apoyada en tu brazo pidiendo una caricia, su trufa húmeda y fría, sus miradas de consuelo. De adoración. Si alguien mira a Dios, piensas, sin duda debe de mirarlo así.

También colmillos, por supuesto. Diecisiete meses después, la bolita asustada y enferma pesaba cincuenta y cinco kilos, con setenta y dos centímetros a la cruz, y una boca en la que cabía la cabeza de un niño. Es un perro asesino, le dijeron a su dueña. Un Fila Brasileiro. No vivirá mucho, porque tiene el hígado enfermo; pero, mientras tanto, cuidado con él. Mata. Su dueña tuvo mucho cuidado. También quiso saber más. Investigó, reconstruyendo la siniestra biografía genética de su perro. Naturalmente, a ella no podía ser ajena la mano del hombre, Tanis era un perro hecho para el combate, un guerrero antiguo con una estirpe gladiadora tan vieja como la Historia: el Canis Famíliaris Inostranzevi, el moloso persa, griego, asirlo, el onzeiro, el cabezudo, el boíardeiro brasileño. Hace dos mil años, sus antepasados destripaban leones y gladiadores en el Coliseo de Roma, acompañaban a las legiones de César, cuidaban su ganado y despedazaban bárbaros con idéntica eficacia; y todavía hace siglo y medio, sus descendientes cazaban esclavos para los blancos en las selvas amazónicas. Por eso los cachorros Fila tienen ojos de viejo, y alma llena de costurones, y mirada resignada, hecha de siglos, de sangre y de fatalidad, su dueña me dijo que los ojos glaucos de Tanis le recordaban al capitán Alatriste-: el hombre los hizo asesinos, y lo saben. Sin embargo, cuando tienen amo no hay lealtad comparable a la suya. Los Fila, como casi todos los perros, son fieles subditos de reyes que no los merecen: luchan en guerras que no son suyas,
dejándose matar a cambio de una palabra, una caricia o una mirada. Nadie ama como ellos aman. Nadie tocará a su dueño mientras sigan en pie, luchando. Hablo de esos mismos dueños que luego, cuando los perros están viejos, enfermos o inválidos -a veces por obedecer sus órdenes- los abandonan, los envenenan, los echan a un pozo o los ahorcan.

Eso era Tanis: un sicario. Una pistola cargada y amartillada en manos de los hombres. Uno de esos perros que, cuando el amo baja la guardia, salen en los periódicos y en el telediario, convertidos en criminales por la estupidez o crueldad del dueño, porque la naturaleza tiene extrañas oscuridades, o simplemente porque, en un mundo lleno de gente desquiciada, es lógico que se desquicien los animales. El caso es que, un día, Tanis, el asesino al que los vecinos, con toda la razón del mundo, miraban con recelo y miedo, paseaba por el parque junto a su dueña, entre niños jugando y mamas sentadas en los bancos. De pronto, un pastor alemán que estaba cerca -a diferencia del Fila, y en principio, el Pastor Alemán es un ciudadano libre de toda sospecha- atacó a un niño de tres años llamado Martín. Por las buenas. Directamente a la garganta. Entonces Tanis Semielfo, Thantalas en el lenguaje de los elfos Qualinesti, voló sobre la hierba. Todo el mundo, dueña incluida, creyó que se sumaba a la matanza. Pero no. Se fue derecho al otro perro, fajándose con él a dentelladas. Sangre. Colmillos y jadeos: un alarde profesional, resultado de siglos de adiestramiento. Y no lo degolló allí mismo porque el pastor alemán se largó con el rabo entre las patas. El niño, derribado en mitad de la refriega, lloraba entre los gritos histéricos de su madre. Y entonces el perro asesino, cojeando con una pata lastimada y en alto, fue a tumbarse panza arriba, junto a él, para que le acariciara la barriga. "

 

Sacado del libro:

"No me cogeréis vivo" - Don Arturo Perez-Reverte.

Artículo publicado en "El semanal" de Agosto-2003

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11 comentarios

Carlitros -

Me conmovio mucho, me hizo recordar a mis perros que tuve en mi niñez y juventud, aun los sigo guardando en mi corazon sus recuerdos .....

juanma -

Despues de convivir con un amigo de cuatro patas tantos años, y de que el pobre sufriera tantos desprecios por los dueños de cockers,caniches y demas perros "civilizados" no he podido evitar soltar alguna lagrima leyendo esta bonita historia.

nicolas -

hhhhhhhhhhhh oooooooooooooooooo llllllllllllll aaaaaaaaaa

Cinta -

Pero bueno, ¿quién leyendo esta historia se para a buscar una errata?, que por cierto se escribe sin "h". Preciosa historia.

Anónimo -

"Tienes una herrata". Me troncho XD

Carlos -

Hermosa historia, y en última instancia, un off topic de vez en cuando no está mal. Saludos.

Curioso -

Quien no tenga un perro, se pierde esto...
"A cambio, lo que también saben los que saben: el misterio leal de sus ojos, su presencia callada a los pies de la cama, su fuerza tranquila, el trueno del vozarrón perruno, su pataza torpe apoyada en tu brazo pidiendo una caricia, su trufa húmeda y fría, sus miradas de consuelo. De adoración. Si alguien mira a Dios, piensas, sin duda debe de mirarlo así."

Fran -

El que nunca ha tenido un animal como compañero jamás entenderá a las personas.

javi -

Tienes una herrata con el nombre del perro:
Donde pones "Se llamaba Tanis Semielfo. Thantaias" deberias poner Thantalas, como bien pones en "Entonces Tanis Semielfo, Thantalas en el lenguaje de los elfos Qualinesti, voló sobre la hierba.".

Muy interesante el articulo.

Ginebra -

Son así, sí.

Moran -

Que BONITO.
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