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Historias con Historia

La Máquina de la Verdad

La Máquina de la Verdad.


El encontrar un modo de distinguir cuando una persona miente o dice la verdad es algo que nos viene de antiguo. Hace siglos que se relacionan ciertas reacciones del cuerpo, como la sudoración o el nerviosismo, a la mentira.

Por ejemplo, en China mientras se sometía a alguien a un interrogatorio, se le hacía sujetar un tazón lleno de arroz con la boca. Se creía que cuando alguien miente deja de salivar y por eso, si al final de las preguntas el arroz estaba seco, significaba que el reo estaba mintiendo y si lo humedecía con la saliva es que decía le verdad. También, en algunas zonas de África, cuando había varios sospechosos de cometer un crimen, se les daba un huevo que tenían que irse pasando de mano en mano mientras se les hacían las preguntas. A aquel que se le cayera el huevo o lo rompiera, era el que mentía.

 

Primer aparato que utilizó el nombre de polígrafo. Aunque su uso era médico.

Soluciones tan peregrinas como estas se han estado usando durante siglos hasta que en 1930, Leonard Keeler , tuvo la idea de construir el primer detector de mentiras o polígrafo. Lo curioso es que la idea nació de lo que por si , era ya un embuste. Ocurrió cuando Keeler, que era inspector de policía en Chicago, asistió a los interrogatorios de un compañero suyo, quien tenía cierta fama por su efectividad a la hora de conseguir confesiones. Este policía, además de los rudos y clásicos métodos de interrogatorio, utilizaba un extraño artilugio.

El aparato en cuestión no era más que una caja de madera con dos bombillas en la parte superior, una verde y otra roja, que el policía accionaba a su antojo con un interruptor disimulado. Al incauto prisionero se le hacía creer que aquello era una "máquina de la verdad" y que si decía alguna mentira, entonces a ese cacharro se le encendería la luz roja y que podía irse preparando... Según cuentan, los sospechosos cantaban hasta por Soleares. ;-)

Keleer pensó que podía construirse algo parecido y que además funcionara de verdad, por lo que convirtió aquella caja con un par de bombillas en algo un poco más "profesional" .

 

A la "máquina de la verdad" le añadió un cardiógrafo (mide pulsaciones y presión sanguínea), un pneumógrafo (ritmo respiratorio) y un galvanómetro (resistencia eléctrica de la piel, sudor) además de varios mecanismos que movían una aguja entintada que registraba las reacciones. A pesar de que ya había algunas máquinas que hacían algo parecido, este aparato que Keleer patentó y comercializó, es considerado oficialmente el primer polígrafo.

 

NOTA: Está demostrado que los polígrafos no son fiables y que pueden ser engañados por lo que sus resultados no suelen ser aceptados en juicios.

 

 

 

Visto en el libro:

"El Libro de los Hechos Insólitos" de Gregorio Doval.

Más en:

http://www.umw.edu/hisa/resources/Student%20Projects/Singel/students.umw.edu/_ksing2os/polygraph/origin.html

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2 comentarios

Gaubett -

Mmmmm... ¿y cómo contestabas con la boca tapada? :D

wendigo -

Creo recordar que aquí en Europa, se practicaba un tipo de tortura...similar a la del arroz, que se basaba en el mismo principio...cuando te pones nervioso se te seca la boca y dejas de salivar. En este caso creo que te llenaban la boca de harina y te la tapaban con un trapo... con lo que si te ponías nervioso -ergo mentías - te ahogabas

Saludos
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